Bienvenido al CodeVerse
Antes de que existieran los mundos, solo había código. De ese código nació el CodeVerse: un universo entero hecho de bloques que encajan como piezas, ríos de sintaxis y bibliotecas flotantes de funciones olvidadas. En su centro vive Py, una serpiente de bloques —mitad guardiana, mitad traductora— que es, en muchos sentidos, la Máquina que gobierna ese mundo: todo lo que ocurre en el CodeVerse depende de que alguien logre hacerse entender por ella, en el idioma propio del CodeVerse — un lenguaje pequeño, forjado especialmente para este universo, pero tan parecido al Python real que todo lo que aprendas aquí se traduce directo al mundo de afuera.
Tú eres ese alguien. Un viajero recién llegado, sin una sola línea de código a tu nombre, que despierta en la orilla de un río de texto parpadeante. Py no te odia ni te teme —simplemente no puede escucharte hasta que aprendas a hablarle con bloques—. Cada mundo que cruces desde aquí es, en el fondo, una lección distinta sobre cómo hacerte entender: primero con una palabra suelta, después con una decisión, luego con una repetición, hasta que tus frases sean tan completas como las de cualquier programa real.
Once territorios separan tu llegada del final del mapa conocido del CodeVerse. Cada uno termina con un guardián —un jefe— que solo cede ante quien domina de verdad lo que ese territorio enseña, no ante quien memoriza. Este es el registro completo de esa travesía, capítulo por capítulo.